La Cumbre Iberoamericana
Las Cumbres Iberoamericanas son parte de un mecanismo de coordinación política que integra a los 22 países de lengua española y portuguesa de América Latina y la península ibérica, unidos por vínculos históricos, culturales y lingüísticos. Estas reuniones, que se producen cada dos años, constituyen un foro único de diálogo, creación de consensos y concertación política. En ellas los Jefes de Estado y de Gobierno debaten y trabajan sobre una agenda basada en intereses comunes, con el objetivo de promover la cooperación, el diálogo político y la integración en áreas como economía, educación, cultura y medio ambiente.
La Comunidad Iberoamericana es una una comunidad en construcción permanente, cuya seña de identidad es el consenso y cuyo valor añadido reside en su carácter inclusivo, horizontal y plural. Tras la última Cumbre Iberoamericana, celebrada en Cuenca, Ecuador, en 2024, España asumió la Secretaría Pro Tempore y con ello la preparación y organización de la siguiente Cumbre, en coordinación con la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). Esta Cumbre será especialmente simbólica, al ser la trigésima y coincidir con el 35 aniversario de la I Cumbre Iberoamericana celebrada en Guadalajara, México, en 1991.
Desde aquella primera reunión, España ha desempeñado un papel fundamental en la creación y desarrollo de las Cumbres Iberoamericanas y ha sido un motor de ese foro, apostando por fortalecer los lazos históricos, culturales y económicos entre Europa e Iberoamérica. La XXX Cumbre Iberoamericana será la cuarta que se celebre en España, una responsabilidad que se decide por consenso de los países miembros.
La Conferencia Iberoamericana
Con el fin de preparar la XXX Cumbre Iberoamericana, se organizarán un conjunto de reuniones ministeriales, foros y encuentros de los que saldrán los resultados e iniciativas que se elevarán a los Jefes de Estado y de Gobierno. Este conjunto de reuniones y trabajos preparatorios es lo que se conoce como la Conferencia Iberoamericana.
El programa, que tiene lugar a lo largo de los dos años entre Cumbres Iberoamericanas, es organizado por el país que ejerce la Secretaría Pro Tempore en coordinación con la SEGIB. España ha insistido en que la preparación de esta Cumbre debe ser parte de un proceso inclusivo y participativo, en el que tengan voz todos los actores relevantes que contribuyen a la construcción de la Comunidad Iberoamericana de Naciones.
Principales temáticas
El objetivo fundamental de cara a la XXX Cumbre Iberoamericana es iniciar una nueva etapa de reafirmación y consolidación del sistema, identificando de manera conjunta las áreas de actuación prioritarias. En este sentido, la Secretaría Pro Tempore española apostará por trabajar de forma más estratégica, impulsando liderazgos compartidos entre los estados de la Comunidad y acercando a la sociedad las decisiones tomadas a través de iniciativas tangibles.
En lo que respecta a los ejes temáticos, la actividad se concentrará en los cambios que afectan a nuestro planeta, en las ventanas de oportunidad que ofrecen la ciencia, la tecnología y la innovación, y en los cambios sociales que se están produciendo – y se producirán – como consecuencia de estas profundas transformaciones. Entre otros elementos, se trabajará para fortalecer la colaboración y coordinación en materia de protección civil y reducción de desastres naturales, se seguirá avanzando en la movilidad de estudiantes y profesores y el reconocimiento de títulos y homologaciones, y se reforzará la cooperación regional en materia de transformación digital.
La Comunidad Iberoamericana cuenta con dos lenguas globales, acompañadas de una ingente riqueza multilingüe, que funcionan como un vehículo que transporta el patrimonio cultural y material de los pueblos y que definen la identidad iberoamericana. La promoción internacional del español y el portugués, el refuerzo de su papel geoestratégico, su difusión en medios digitales y su uso como idiomas de comunicación cultural, científica y tecnológica, ocuparán un espacio destacado.
En el contexto actual en el que se asiste a un replanteamiento de la cooperación internacional, se buscará fortalecer el Sistema de la Cooperación Iberoamericana. Para ello se trabajará en un mayor acercamiento entre los distintos actores e instrumentos, se promoverá una planificación más estratégica que permita dar respuesta de forma eficiente y eficaz a los retos que se abordan y se buscará la identificación de complementariedades con otros actores internacionales, para posicionar la Cooperación Iberoamericana allí donde es puntera. En este ámbito se procederá también a la aprobación del Cuarto Plan de Acción Cuatrienal de la Cooperación Iberoamericana (2027-2030).
Asimismo, los estados miembros apuestan por la proyección global de la Comunidad a través de la relación con los Observadores; el diálogo con el Caribe y otras regiones, como la Unión Europea; y la concertación de posiciones comunes en foros internacionales, que permiten a Iberoamérica actuar con una voz propia y reconocible en los debates globales.