En un contexto de profundas transformaciones demográficas, sociales y tecnológicas, la creciente demanda de cuidados, que se debe en parte al envejecimiento poblacional, y la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral hacen imprescindible repensar cómo se organiza socialmente el cuidado y cómo se protege a quienes lo realizan.
La evidencia internacional demuestra que invertir en cuidados y apoyos genera empleo de calidad, impulsa la economía en su conjunto, reduce desigualdades estructurales y fortalece la resiliencia social frente a crisis sanitarias, económicas y climáticas.
Este es uno de los ejes claves para la XXX Cumbre Iberoamericana, que tiene entre sus prioridades proyectar una Iberoamérica más justa, igualitaria y preparada para los desafíos del futuro, a partir de la colaboración institucional en esta materia.
Principales retos
A pesar de su importancia, el sector de los cuidados sigue marcado por altos niveles de informalidad laboral, con una gran parte del empleo que se desarrolla fuera de los marcos legales y de protección social. En muchas ocasiones, las condiciones laborales se caracterizan por la precariedad y los bajos salarios, lo que dificulta la estabilidad y la profesionalización. Asimismo, la escasa formación, certificación y desarrollo de carrera llevan a una falta de reconocimiento profesional.
La desigualdad de género es otro factor fundamental en este ámbito, donde las mujeres concentran la mayor parte del trabajo remunerado y no remunerado. Este trabajo no remunerado continúa siendo un pilar invisible de las sociedades iberoamericanas. Hasta el 70,2% de las mujeres de entre 20 y 59 años que no buscan empleo remunerado en América Latina y el Caribe aduce razones familiares (incluyendo el cuidado de infancias y personas dependientes) como motivo principal.
En paralelo, la región iberoamericana enfrenta un aumento acelerado de la demanda de profesionales de cuidados, debido al envejecimiento poblacional y a los cambios en los modelos familiares.
El ámbito de los cuidados ha sido una de las temáticas principales en las conferencias ministeriales de trabajo y de asuntos sociales y desarrollo inclusivo, que se han celebrado en Avilés el 2 y 3 de julio de 2026. En ellas se han aprobado una serie de documentos que se elevarán a la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Madrid el 4 y 5 de noviembre.
Carta Iberoamericana de Cuidados y Apoyos
En la IV Conferencia Iberoamericana Ministerial de Asuntos Sociales y Desarrollo Inclusivo se ha aprobado la Carta Iberoamericana de Cuidados y Apoyos, un compromiso común para situar los cuidados en el centro de las políticas públicas de la región. Esta carta representa un importante marco de referencia en Iberoamérica en materia de cuidados y se centra en el reconocimiento del cuidado como un derecho, una necesidad, un trabajo y un bien público esencial.
En este sentido, el documento supone un hito en la construcción de una agenda común y establece una serie de principios desde un enfoque de derechos humanos, igualdad de género, inclusión, autonomía y corresponsabilidad. Esta iniciativa abre así una nueva etapa de colaboración entre los países de la región, basada en el intercambio de conocimiento, la cooperación técnica y el compromiso político para hacer de los cuidados uno de los pilares del futuro.
En la carta los países iberoamericanos se comprometen a promover marcos normativos y políticas públicas que aseguren el acceso universal a los cuidados, así como a impulsar políticas y sistemas de cuidado y apoyos de calidad, con especial atención a las personas en situación de mayor vulnerabilidad. Promueven, así mismo, la corresponsabilidad social y de género en la distribución del trabajo de cuidados entre el Estado, el sector privado, la economía social y solidaria, la comunidad y los hogares.
Por otra parte, se busca fortalecer los mecanismos de gobernanza intersectorial y multinivel para los sistemas de cuidados y apoyos, entre otros garantizando la coordinación entre salud, educación, trabajo, vivienda, movilidad y transporte, protección social y políticas ambientales; impulsando las alianzas entre gobiernos locales, subnacionales y nacionales; y promoviendo la participación de organizaciones de mujeres, personas cuidadoras y personas receptoras de cuidados.
Es también una hoja de ruta para impulsar la coordinación entre los sistemas de Seguridad Social de Europa e Iberoamérica y que la movilidad laboral se traduzca en una mayor protección de los trabajadores.
Los países iberoamericanos se comprometen a avanzar hacia el trabajo decente en el sector de los cuidados y apoyos, entre otros a través de la mejora de la legislación laboral, la prevención de la discriminación, el acceso a la formación continua, la promoción de la igualdad salarial y la articulación con los sistemas de seguridad social. Asimismo, se comprometen a reconocer y valorizar el trabajo de cuidados y apoyos no remunerado como un trabajo legítimo y fundamental para el sostenimiento de la vida y la economía, así como a impulsar la innovación social y políticas públicas que reconozcan el valor social y económico de los cuidados.
Declaración de Avilés
Por otra parte, la Declaración de Avilés, firmada en la VI Conferencia Iberoamericana Ministerial de Trabajo (2 de julio de 2026), reconoce la importancia del trabajo de los cuidados en las políticas para impulsar el bienestar social y el desarrollo económico.
La declaración contempla la aprobación del primer Compromiso Iberoamericano por la Economía Social y Solidaria (2026-2030), que supone el primer texto que se alcanza a nivel regional en Iberoamérica en materia de Economía Social y Solidaria (ESS) y que incluye compromisos de los países en trabajar el marco legal, financiero, fiscal, institucional, así como de contratación pública responsable, y de trabajo con las entidades del ecosistema en la materia y que además establece un marco temporal, del año 2026 al 2030. Por otra parte, los países se comprometen a reforzar la cooperación internacional en la materia y a fortalecer la presencia de la ESS en los distintos foros y debates internacionales.
En la declaración los países iberoamericanos acuerdan también impulsar el trabajo decente a través de la transición a la economía formal, profesionalización y mejora de las condiciones laborales de las personas trabajadoras del sector de los cuidados, promoviendo salarios dignos, el acceso a la protección social, seguridad y salud en el trabajo y acceso a la formación, sin perjuicio de la medición y análisis social del trabajo de los cuidados no remunerados.
Asimismo, se trata de avanzar en la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el mundo del trabajo mediante políticas que promuevan la corresponsabilidad social de los cuidados entre los distintos actores que participan en su provisión.